miércoles, 7 de enero de 2009

¿Suerte?... ¡Qué suerte!

¿Alguna vez no has tenido la sensación de estar viviendo una vida sin continuidad? Una vida a la que no ves más allá del día de mañana o tal vez de la próxima semana.

A mi no me pasa (¡ja!).
Está claro que desconozco si el día de mañana lograré un trabajo medianamente "bien", o si algún día lograré por fín vivir en una casa con mi novia, y que ella sea mi futura esposa, con mis futuros hijos... etc etc... pero la idea de conocer todo esto no me preocupa... ¡Me desespera!...
Cuando piensas que estás a punto de conseguir algo, pero no lo consigues porque necesitas un factor muy importante, la suerte, se te pasan por la cabeza millones de preguntas del estilo... ¿Cuándo?...

En algunas vidas de algunas personas, el factor buena suerte está más presente que en otras. Algunas veces no desean simplemente una vez algo (una chuchería, un regalo, que no haya nadie en la cola del banco....) sino que simplemente no piensan en ello, y así les viene el golpe de gracia.
El verdadero error en todo esto es pensar que se es desgraciado, el ir con desánimos a donde vayamos, pensando que tiene el cenizo. Así lo que consigues hacer es ahuyentarla.

Sin lugar a duda hay otras vidas que no todo ésto es cierto. No mantienen ninguna idea a base de suerte, pero sí en la desgracia. Si consiguen algo grande en sus vidas, no es por suerte, es por esfuerzo y trabajo, pero si por el contrario le vienen una desgracia irremediable es ámbito de mala suerte y desgracia. Me meto dentro del saco. Está claro que no puedo estar achacando mis desgracias "¿quien me pone la pierna encima?", puesto que a la vez pienso paralelamente a todo éste asunto, que todas las personas son lo que hacen.
Luego la sensación de haber conseguido tu objetivo es más placentera, pero claro, a la vez desconoces que es lo que es conseguirlo a través de suerte y sin mucho esfuerzo, cuando en realidad lo has conseguido igual que tu compañero pero mientras él sólo ha hecho un solo esfuerzo, tú has hecho 3000, y todo ello por no haberlo hecho bien desde el principio.

El último tipo de persona que me queda es el desgraciado, aquel que simplemente cree en la suerte como fuerza mayor y absoluta, y que por consecuente, vive en la desgracia, en la pobreza, en la ilusión desesperada de creer que algún día tendrá lo que se merece, sin darse cuenta que en el presente lo tiene. Creer fielmente al factor suerte es sinónimo de esperar mientras te vienen desgracias y no hacer nada por arreglarlo, consiguiendo sumergir tu vida en un agujero cada vez más profundo y del que dificilmente saldrás.

Aparte están los agnósticos que no creen ni una palabra de este texto. Eso son los agnósticos concienciados en que todo este tema no existe, pero que muy dentro, muy al fondo, existe la NECESIDAD de tener un poco de fé en ello, aunque lo nieguen.

1 comentario:

  1. Pues sí, tienes parte de razón. Hay persoans que por creerse que tienene "estrella" o que están "estrellados" Pero también, como dices, es muy importante el autoconvencimiento, eso juega un papel muy importante... la gente se autoconvence que tiene o no suerte, y se basa en eso para dar razón a diversas cosas que le puedan suceder.

    Yo, personalmente, me considero una persona con algo de suerte, epro a la vez pienso, que esa suerte me la busco yo con mis actos... en fin, cada persona tendrá su pensamiento acerca de esta cuestión.


    Noa

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El sendero...

El sendero...
...cuesta arriba y poseído de piedras